Estudio de la calidad de la prescripción hospitalaria de antibioterapia en la población pediátrica y propuesta de mejora con la colaboración de un farmacéutico en el equipo asistencial

  1. ELVIRO LLORENS, MARIA
Dirigida por:
  1. Fernando Marcotegui Ros Director/a
  2. Irene Iglesias Peinado Director/a

Universidad de defensa: Universidad Complutense de Madrid

Fecha de defensa: 29 de febrero de 2016

Tribunal:
  1. Juana Benedí González Presidente/a
  2. Benito García Díaz Secretario/a
  3. Cecilia Martínez Fernández-Llamazares Vocal
  4. Laura Moreno Galarraga Vocal
  5. María del Carmen Lozano Estevan Vocal

Tipo: Tesis

Resumen

Cerca de la mitad de los antibióticos son administrados innecesariamente, especialmente en los primeros años de vida cuando la mayoría de las infecciones son de etiología viral y autolimitadas. Consecuencia de ello son las infecciones nosocomiales por bacterias multirresistentes, altas tasas de morbimortalidad y aumento de costes asistenciales. Especialmente preocupante es en pacientes pediátricos que dependen de la eficacia de estos fármacos para combatir infecciones futuras. Además, los niños presentan diferencias en la respuesta farmacológica y se debe individualizar cada tratamiento. En España, a pesar de múltiples iniciativas implantadas, el uso imprudente de antibióticos no se acaba de controlar y es cada vez más alarmante. La mayoría de los defectos se originan en la prescripción. Los errores asistenciales generan un alto coste económico, erosionan la confianza del paciente y dañan las instituciones y a los profesionales. Mejorando la relación coste efectividad en la prescripción se puede alcanzar un considerable ahorro. En un entorno asistencial complejo como es el hospitalario y en una época donde la sostenibilidad financiera del sistema sanitario está comprometida, el farmacéutico de hospital debe ser una pieza clave para garantizar la calidad asistencial, implicándose en el cuidado del paciente individualizado, y evitando el desperdicio de los recursos disponibles al promover su racionalización y optimización. El objetivo principal es analizar las prescripciones antibióticas en el área de Pediatría, para conocer la realidad actual acerca de la racionalidad de las mismas. Se pretende también comparar esta situación con la estudiada en 1992, promover en caso necesario el uso correcto, racional y seguro de estos fármacos, resaltar la importancia del farmacéutico hospitalario en este área, y concienciar de la importancia de un ciclo de mejora continua de calidad tanto a nivel hospitalario como en atención primaria. Estudio observacional retrospectivo de un año de duración de los episodios pediátricos de ingreso hospitalario. Se analiza la racionalidad de la terapia antimicrobiana prescrita con referencia a la indicación, elección, posología, pauta horaria y duración del tratamiento. 1299 pacientes. 409 con tratamiento y 453 con profilaxis. 2159 líneas de prescripción antibióticas. El motivo más frecuente de ingreso fueron problemas otorrinolaringológicos, respiratorios y fracturas óseas. El criterio mejor evaluado fue la frecuencia de administración, seguida de la elección del fármaco y la dosis utilizada. Las dosis terapéuticas inadecuadas eran superiores a las recomendadas, mientras que las profilácticas tendían al defecto de dosis. El criterio menos racional fue la duración del tratamiento y en segundo lugar, la indicación del antibiótico. Las duraciones indebidas fueron sobre todo por exceso de días. 1095 pacientes presentaron al menos un criterio irracional. La prescripción hospitalaria pediátrica de antibióticos continúa siendo muy deficitaria en cuanto a calidad y racionalidad. No ha mejorado desde 1992 e incluso ha empeorado ligeramente. La indicación y la elección del antibiótico han aumentado en racionalidad, mientras que las dosis y la duración han disminuido. Es clara la necesidad de una actuación urgente para frenar este uso indiscriminado y mejorar resultados clínicos, minimizar efectos adversos y garantizar tratamientos costo eficaces. Sería conveniente seguir investigando la racionalidad del empleo de otros fármacos y recursos sanitarios susceptibles de control, optimización y ahorro económico. Es fundamental asegurar también la racionalidad en atención primaria, donde se produce la mayor parte del consumo al atenderse un gran número de pacientes con patologías y terapias diversas. El farmacéutico de hospital está debidamente cualificado y preparado para afrontar este reto de contribuir a la racionalización y optimización, y garantizar una calidad íntegra del sistema, minimizando los costes sanitarios.